domingo, 30 de mayo de 2010

Un punto de partida

El 09/06/2006 el Historiador, Profesor y hombre de Radio Rafael Marrón González publica en el diario “Correo del Caroní” un articulo homenaje a la radio titulado “Una querida octogenaria: La Radio”


Allí recoge la historia de la radiodifusión venezolana desde el lejano 1926 hasta nuestros días y en uno de sus párrafos finales escribe sobre la región y recuerda nombres y mujeres así como emisoras pioneras en Guayana


Atilano Valero S.


Una querida octogenaria: la radio

09 de junio 2006

Rafael Marrón González


La radiodifusión en Venezuela comenzó en 1926, durante el gobierno del general Juan Vicente Gómez, gracias a los conocimientos técnicos de Luís Roberto Scholtz y Alfredo Moller, y a la influencia política del coronel Arturo Santana, edecán del general José Vicente Gómez, hijo del presidente de la República. Con el nombre de AYRE, obtuvieron el permiso oficial el 25 de septiembre de 1925, que no sólo les concedía la exclusividad de las transmisiones, sino también la venta de los receptores. El 24 de mayo de 1926 empezaron las transmisiones con un Western Electric de 1 kw y una antena sustentada por torres de 65 m de altura. Como director gerente de la emisora radial figuraba Luis Roberto Sholtz y como locutor oficial, Alfredo Moller. La planta fue instalada en los terrenos que hoy ocupan el Nuevo Circo y La terminal de pasajeros, y los estudios en una casa de la esquina El Tejar. Transmitían noticias sacadas de los periódicos y programas de variedades, dentro de un área de 3.200 km. Cuando se generan los acontecimientos políticos de 1928, la emisora AYRE es clausurada oficialmente. Dos años después, el 9 de diciembre de 1930, se inaugura la Broadcasting Caracas, fundada por William H. Phelps, dueño del almacén Americano, negocio especializado en la importación y venta de artefactos eléctricos. Como colaboradores inmediatos de Phelps, figuran Edgar J. Anzola y Ricardo Espina. Y en el manejo técnico de la emisora, Alberto López. Dentro del Convenio Internacional de Radiodifusión, a Venezuela le había tocado el código YV. Por eso en las siglas de la nueva planta aparece la identificación YVIBC en onda larga y YV2BC en onda corta. El BC corresponde al sintagma nominal Broadcasting Caracas, que a partir de 1935, después de la muerte del general Gómez, se convertirá simplemente en Radio Caracas. El equipo inicial de 1BC era marca RCA con una potencia de sólo 100 vatios. La antena irradiante funcionaba sobre 2 antiguos molinos de viento. Así salió al aire la primera vez, con motivo de la transmisión remota desde la plaza Henry Clay, a propósito de la inauguración de una estatua del famoso político norteamericano. Ese mismo año de 1930, el 17 de diciembre, desde el Campo de Carabobo la Broadcasting Caracas transmite también la inauguración de un monumento alegórico de la batalla de Carabobo, para conmemorar el primer centenario de la muerte del Libertador Simón Bolívar. Fuente: Monografías.com

Para celebrarle los 80 a misia Radio, Juan Carlos Urbina (Sr. Micrófono)
"La radio ha sido la compañera fiel de muchos venezolanos. Desde hace tiempo. Mi madre contaba que el difunto abuelo Chinto se sentaba en su poltrona, junto al cura de su pueblo, Río Tocuyo en el estado Lara, a escuchar los "partes" de la Segunda Guerra Mundial. O la "Gran Guerra" como la llamaban. Él, mi ancestro, iba a los aliados y el cura, por ser franquista, a Hitler. Y se enfrascaban en una discusión, todas las noches, frente a ese enorme aparato que aún conserva como reliquia uno de mis tíos. Era un receptor de tubos. Había que esperar que calentara para poder escuchar las emisoras. Mi abuela Ana narraba que la gente se asomaba por detrás, por los huequitos de una tapa de cartón piedra, para ver si una gente diminuta estaba dentro de esa caja parlanchina y musical. No entendían eso de que había una emisora que desde Barquisimeto o Carora, o, incluso, Caracas, Bogotá o Londres (¿dónde quedará eso?) enviaba no sé que cosa que se escucharía segundos después en un sitio tan lejano, recóndito y abandonado de todos, menos de Dios, como Río Tocuyo. En esa época, para llegar al pueblo había que hacerlo en verano por los lechos de las quebradas.

Un pionero merideño
Conocí en Mérida a uno de los pioneros de la radio en esa ciudad andina: Don Ramón Rivas, recientemente fallecido. Tendría él unos once años de edad cuando comenzó a trabajar en la radio como asistente técnico. Contaba Don Ramón que las transmisiones remotas se tenían que hacer con largos tendidos de cable. Por ejemplo, los partidos entre los eternos rivales del fútbol en esa localidad, Colegio San José (hoy Estudiantes de Mérida) y Universidad de Los Andes, se hacían a unos dos kilómetros desde la sede de la emisora Radio Universidad, y se colocaban cables por todo el tendido eléctrico para poder transmitir los encuentros. También me dijo que las cuñas se grababan en discos de pasta, ya que aún no se había inventado el magnetófono (o grabador magnético de cinta). La cosa se fue modernizando y aparecieron los aparatos de cinta, luego los de cartucho o "cajetineras", como las llegamos a llamar. De ahí fuimos a los pequeños "casettes" y en bajada a los "mini-disc", "cidis" y se sigue modernizando la cosa con diversos formatos digitales de audio. Cuando Luís José Pastrano fundó Radio Canaima, la cosa era mucho más complicada. Editar, por ejemplo, una entrevista o una cuña pregrabada era todo un proceso. Había que conseguir el punto de edición, sacar el trozo de cinta que sobraba y luego pegar con teipe. Jóvenes talentosos como José Manuel "Lito" Brito y Julio Naranjo se convirtieron en verdaderos "verdugos" de la época en estas lides. Hoy lo hacen con un modernísimo programa de computadora lo que ha simplificado y optimizado el trabajo.

Del afecto a la participación
Mi afecto por la radio (acabo de cumplir 23 años en el medio) nació por la admiración que me causó esa cajita mágica que cantaba o hablaba. A los 15 años, mi padre me regaló un aparato receptor que cargaba por todos lados. Era portátil (o "portable" como decía el envoltorio cuando quité el papel de regalo). Mis años de adolescente (uno adolece de todo: de real, de madurez, de sentido común, menos de hormonas y acné) transcurrieron al arrullo de los sonidos del aparato. Pasaba toda la noche con él encendido, escuchando programas románticos o música "moderna" de la época (los Bee Gees, Rolling Stones, Beatles, Elton John, entre otros). Y al otro día, si podía, me lo llevaba al liceo o a donde fuera. De esa experiencia surgió lo que ha sido mi oficio de periodista, de radiodifusor y radiófilo. También, comenzando mis estudios universitarios en Caracas conté con la suerte (o el azar concurrente) de encontrarme a un buen amigo, quien fue profesor, tutor de mis "pininos" en el medio: el padre José Martínez Terrero. S.J. Siendo este sacerdote y profesor universitario (de la UCV y la UCAB) director del Instituto Radiofónico Fe y Alegría (IRFA) invitó a este muchacho de apenas 20 años a que lo acompañara en esta aventura cuyos capítulos, en restrospectiva, han sido intensamente vividos. Por esas cosas de la providencia (o del azar concurrente, otra vez) ese buen amigo y maestro se encuentra hoy en Guayana dando clases y guiando a nuevas generaciones de futuros comunicadores.

Libertad de Antena
Ahora tenemos emisoras por Internet, por satélite, por cable. Incluso ya se habla de la radio bidireccional, que convertirá a la radio en un verdadero medio dialógico y de comunicación. Hoy cuando desde la Ley de Responsabilidad en Radio y Televisión, se trata de amordazar a quienes ejercen la libertad de expresión desde este medio, asumo como propia la propuesta hecha desde la Unesco por José Ignacio López Vigil, radiodifusor latinoamericano. Él plantea que el equivalente a la Libertad de Expresión (o Libertad de Imprenta, como se llamó originalmente) es, para la radio y para el resto de los medios radioeléctricos, el concepto de "Libertad de Antena" (libertad de emisión de señales de radio y televisión), ya que el Estado y los gobiernos no deben tener ninguna ingerencia en qué se transmite y cómo se transmite. Simplemente, debe existir un registro eminentemente administrativo para evitar la anarquía. Así es actualmente en los Estados Unidos. Asumo esa propuesta. Eso impediría los esfuerzos de los sátrapas de turno, quienes tratan de acallar la voz de los que hemos asumido la defensa de los derechos y reivindicaciones de los sectores humildes y desasistidos de la sociedad. Porque la radio, además de ser una buena y agradable compañía, que a diferencias de las esposas (o esposos, según el caso), tiene apagador y enchufe, es un extraordinario instrumento de lucha de las comunidades organizadas, de los obreros sindicalizados, de las minorías extranjeras, en fin, de los diversos sectores de la colectividad. Al contrario que los diarios, no hay que comprarlos. Basta el aparato receptor y ganas de oír. Incluso, muchos se convirtieron en locutores telefónicos. Los que llaman a diario a los programas participativos y de opinión que hay en todas las ciudades y pueblos del planeta. Todo eso debemos agradecérselo a un italiano llamado Marconi, que fue el gran inventor del aparato y antes de eso al alemán Hertz, de donde viene aquello de las "ondas hertzianas" y "kilohertz", descubridor de las ondas electromagnéticas.

¡Viva la radio!
Cuando acaba de cumplir 80 años, esa caja mágica goza de perfecta salud. Está más joven y despampanante que nunca. Si hay mujer buena para rato, esa es la radio. Conserva y, aún, ha mejorado sus medidas de "80-60-90". No podemos cerrar esta página sin recordar a "Martín Valiente, el ahijado de la muerte", "El Derecho de Nacer", conocidas radionovelas que junto a numerosas más cuyos nombres no recuerdo, protagonizaron voces como las de Arquímedes Rivero y Rosita Vásquez. En ese entonces, las emisoras emblemáticas caraqueñas eran Rumbos, Continente y Tiempo. Mucho después. YVKE Mundial. Personajes como Renny Ottolina, Marco Antonio "Musiú" Lacalaverié, Pancho Pepe Cróquer, Cecilia Martínez, Adolfo Martínez Alcalá,... mucho más acá Napoleón Bravo, Tinedo Guía, el "Capi Doncela"... de esa época están activos en nuestra región Atilano Valero Santana y José Luis Simoza. Numerosos fueron los periodistas en la región que impulsaron la actividad radial: Bolívar Arias. Nolasco Guarisma Álvarez. Más recientemente, Celestino Adames Pérez, Carlos Colina Yánez y su hermano César; Joaquín Ferrer, Camilo Pacheco, Carlos Dickson Pérez, Norma Orta, Julio Navarro, Alicia Estaba, Fernando Delgado, Damian Prat y Victoria Mata. Como empresarios del medio recordamos a Luis José Pastrano y Angel Coa, fundadores y directores de emisoras que emblemáticas como "Canaima" y "Puerto Ordaz". Más acá a Oscar Barreto Odremán. La primera emisora FM de nuestra región fue "Guayanesa 88.1", hoy CNB, fundada por el radiodifusor Nelson Belfort. No podemos olvidar nombres de conocidos locutores como Alexis Mata, Simón Arreaza, Jesús Rafael "Gerard" Sifontes, García Olivares, Miguel Quesada, Guillermo Valbuena, Edgard Monroy, Carlos Gibson, Hernán José Villegas, César Lardieri, Angel Coa "Jr." y muchos más que, no por menos afecto, olvido de forma involuntaria. En Lara (donde viví parte de mi juventud) aún recuerdo a Amilcar Segura (músico y compositor) y sus hermanos, quienes crearon y promovieron cinco emisoras que estuvieron reunidas en la avenida 20 de Barquisimeto, dentro de un edificio que todos conocimos como el "Palacio Radial". Sería injusto cerrar este espacio sin mencionar a la Emisora Cultural de Caracas, primera FM de la capital de la República y valuarte del enriquecimiento espiritual del país. Son muchos los nombres y personajes que podemos recordar alrededor de ese portento, esa expresión ingeniosa del crecimiento tecnológico de la humanidad que ha sido y seguirá siendo la radio. La mujer más buena que todos hemos disfrutado (hablo como varón, obviamente). Por eso, me felicito, junto al resto de los venezolanos, por esos 80 bien vividos...¡y bien bebidos! Feliz cumpleaños, amiga!". Juan Carlos Urbina Mendoza

Después de la creación de la 1BC (Radio Caracas) van apareciendo las voces de Radiodifusora de Venezuela (29-5-1932), La Voz de Carabobo (6-7-1934), La Voz del Táchira (4-7-1935), Emisoras Unidas (16-2-1935), Ondas Populares (10-2-1935), Ecos del Zulia (1-4-1936), Ondas del Lago (12-10-1936), Radio Popular (15-10-1936), La Voz de la Esfera (27-4-1937), Ecos del Orinoco (6-6-1938), Emisora Vargas (6-8-1938), Radio Puerto Cabello (20-9-1938) y La Voz de la Fe (15-9-1940). Actualmente existen alrededor de 200 estaciones de Radio en todo el país, algunas de ellas agrupadas en cadenas radiales (Radio Rumbos, Radio Visión, Unión Radio, etc.).

http://www.correodelcaroni.com/archivo/archivo.php?id=33365

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